PERFILES: Johanna Castañeda


                          Johanna Castaña

 “Desde niña me acompaña la música, ella ha sido el telón de fondo de todas mis experiencias de vida

Tuve una infancia feliz, crecí en el amor de mis padres los cuales vivieron enamorados el uno del otro, jamás conocí discusiones ni maltratos, todo era amor hasta los nueve años que murió mi padre.
Vivía en un cuento de hadas creyendo en el amor perfecto, pero me toco encontrarme de frente con el drama de la muerte de un ser querido y hasta el día de hoy estoy sanando la historia de no tener la compañía y apoyo de mi padre.
Afortunada o desafortunadamente fui hija única hasta los 15 años, cuando llegó mi hermano.

Siempre estuve en las danzas folclóricas del colegio, la tuna y en la adolescencia recuerdo que bailaba, rock y salsa en los actos cívicos, y que me volaba para las tabernas a los 13 años solo para bailar la música del momento, eran los años 80. De adolescente me identifique con canciones como “Alta Energía” (Evelin Thomas) cuando vivía con toda la pila puesta.

Mi madre siempre ha querido que yo sea feliz, siempre me ha permitido ser quien soy, nunca me reprimió nada, ella sabía que todo pasaba, tanto los momentos felices como los tristes, todo pasa.
Ella sabía. Ella es sabia.

Recuerdo mis 15 años: El colegio, la adolescencia, la alegría, las ganas de descubrir; La época de los chicos que se dejaron crecer el cabello, se maquillaron, usaban gabán, darse la oportunidad de sacar el femenino sin dejar de ser masculinos. Eso ante mis ojos era muy sexy.
 

Siempre estando en lugares que aún no eran apropiados para mi edad, queriendo conocer los círculos de rumba, y encuentros juveniles, Pienso que soy psicóloga transpersonal desde niña, siempre analizando la vida misma. Desde allí me enamore de la vida y el amor.

En ese creer en el amor me enamore muy joven y tuve mi primer hijo, juan David quien a hora tiene 23 años.

Finalmente, después de una decepción amorosa, a eso de los 25 años decidí que debía hacer algo por mí que me mantuviera ocupada, para así no tener que pensar tanto en ese loco amor, así que me escribí en danza árabe  todos los domingos en la U de Antioquia y  realice dos semestres. Allí reconocí mi cuerpo como algo maravilloso, lo acepte y empecé a amarme y querer investigar más.

Luego conocí una chica que danzaba Shankia, una mezcla de árabe e hindú, terminó viviendo en mi casa, nos levantábamos todas las mañanas a danzar, fue una gran maestra.

 Esto me impulsó e inicie una búsqueda espiritual que me  llevo a fusionar mi sentir, la sanación del femenino a través de la danza. Terminé realizando talleres, y dictando cursos, y me enfoque en la danza que sana.

Más tarde aparece la música Celta en mi vida, en un vuelco total y maravilloso que me remonta al medioevo, las hadas, gnomos y la madre tierra acompañada de rituales y ceremonias ancestrales, se unieron dos mundos antiguos llenos de conocimiento y sabiduría, una transformación muy grande, es como si se hubieran abierto las puertas de un mundo mágico, algo precioso se encendió dentro de mí, empecé entonces a investigar quieres fueron los Celtas y me encontré con dos líneas musicales: La nostálgica y la alegría, ambas se mezclaban en la cultura Celta.

Todo acompañado de otra decepción amorosa, entonces apareció la magia y la compañía de un ser tan maravilloso como la magia misma: Arom, quien al igual que esta búsqueda, encendió mi vida y mi corazón, ahora es un niño de 8 años de edad que es mi maestro y continúa iluminando mi vida.

A principios del 2013 quería aprender algo nuevo, quería hacer  algo más disciplinado con mi cuerpo, así que me inscribí para un concurso de media beca para estudiar yoga y se lo deje al universo.
Resulta que me gane la media beca para estudiar yoga y al tiempo inicie el aprendizaje de la Danza Tribal, una práctica que intenta fusionar varias danzas como la árabe, la hindú, el flamenco, y las danzas gitanas, con un estilo único y elegante, de gran disociación corporal, haciendo de ella encuentros femeninos donde se compartiera más que la danza, un estilo de vida que uniera e integrara la mujer como tribu femenina en una gran hermandad.
El yoga y la danza se unieron para mí en un gran crecimiento personal, corporal, espiritual.


Todo este andar por la vida me ha enseñado a embellecer mi vida y  la vida y espacios de los demás.

De mi palabreo con Johanna en Santa Elena- la montaña Mágica.
con amor:Elena L













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