Perfiles: Vanessa Torres Alvarez

!La vida sin dulce, no puede llamarse Vida!
Mi nombre es Vanessa Torres Álvarez Y, me siento totalmente orgullosa de mi tierra. 

La historia inicia en la vereda Travesías del corregimiento de San Cristóbal, donde nací y crecí, en medio de sembrados y cultivos, haciendo torticas de barro con mis primas. Ahora tengo 29 años. Vivo con mi bebé quien es el motor de mi vida, y con mi esposo quien me ha apoyado mucho en este proceso.

San Cristóbal es un paraíso, un mirador.
Nos podemos acostar en las mangas a mirar las nubes y/o las estrellas, ir a "tirar charco"  en  El Llano,  o bien  ir al parque para encontrarnos al campesino de poncho y carriel.
 
Siempre digo que debemos amar el lugar donde vivimos. Muchas personas solo ven a San Cristóbal  como Feo, Frío y Faldudo, como dicen por ahí de Manizales. Para mi  es un territorio mágico, lleno de gente bella y amable, de  campesinos  hermosos.

Aquí tenemos lo que necesitamos.
En la ciudad tu no puedes ir a la finquita de un vecino a que te regalen cebolla y cilantro, o intercambiarlos por  tomates. A comprar huevos,legumbres o un pollo fresco. Cultivados con amor y por personas que tu conoces. 
El aire que se respira es un regalo del cielo. En tanto que la ciudad esta llena de calor sofocante, de bullicio.
A mi si me dan a escoger entre una casa  lujosa en Medellin o una sencilla en el campo, escojo el campo. Aquí me crié tirándome en cartones por las mangas, cogiendo grillos y gusanos, para hacer tortas de barro rellenas !siendo feliz! 

Mi papá  por ejemplo es agricultor y, todo lo que nos dio, nuestro sustento lo sacó de la tierra. 

Desde pequeñas nos vamos identificando con nuestra vocación.
No fui tan dedicada con el estudio, muchas cosas las dejé  empezadas, hasta que mi papá me dijo: ya no le doy más estudio.
Yo había incursionado en muchos saberes, estudié dos semestres de mecanica de carros, tambien elaboración de calzado en el SENA ,al principio me emocionaba porque  me encanta crear, diseñar, pero luego  no me gustaba ese trabajo como de tanta fuerza  física.

Ingrese con  apoyo de la Alcaldía de Medellin al programa  Jóvenes por la Vida  allí me capacite en  Recurso Humanos. Para entonces yo cantaba en una orquesta de barrio,  y me ofrecí a cantar en la clausura del programa; me pidieron una audición, la envie y me seleccionaron, cante una canción de Jesse & Joy ( un dúo mexicano de pop latino), eso fue en el año 2016.

Como me hice pastelera.
Recuerdo que cuando  era pequeña, veía a mi abuela hacer muchas arepas, torticas y galleticas, me fascinaba verla en su oficio, y me encantaba comer todo lo que hacía. Aún hoy todo lo que ella hace de repostería le queda delicioso; ahora no trabaja mucho porque esta agobiada por los años. Mi otra abuela también hace tamales y cocina rico.

Fui creciendo y perdí ese amor por la cocina. Empecé mi recorrido por el mundo, por los bailes, el licor, tuve una época que me desordene mucho; por fortuna mi papá y mi mamá estuvieron ahí para ayudarme a retomar el camino.
Y, llegó  Martín  a mi vida.
Conocí a Juan (mi esposo), nos enamoramos, llevábamos seis meses viviendo juntos cuando quede embarazada de Martín, entonces Juan me dijo: yo no quiero que el niño nazca por fuera de algo legalmente establecido y me pidió matrimonio.  Nos casamos el 1 de octubre de 2017.
Nació Martín y Juan me dijo: Amor yo necesito que trabajemos los dos,  la situación económica esta muy dura,  hay que buscar otras fuentes de ingreso, buscamos quien cuide al bebé y consigues un trabajo asi sea medio tiempo.

Yo miraba a mi bebé y pensaba: cómo voy a dejar mi hijo tan pequeño,  y perderme todos los bonitos momentos del que pienso va ha ser mi único hijo (Ahora la situación social no esta como para tener más hijos). Quiero disfrutar cada uno de sus momentos y que el me tenga a su lado. Y bueno las mujeres ahora contamos con la posibilidad de planear esos asuntos de la vida. No como le tocó a nuestras abuelas.

Pensando en cómo resolver la situación, recuerdo que un día tenía a mi bebé en las piernas y me puse a jugar con él;  lo veía reírse, ser feliz  y, me puse a llorar y dije: !Dios mío ayúdame! ¿que me pongo a hacer?

Fue cuando recordé que yo tenía una receta de un  Budín de Pan, cogí la receta, le hice unos arreglos y prepare el budín a mi estilo. Se lo lleve a mis suegros, les pedí que lo probaran. A ellos les encantó.

Entonces le sugerí a mi esposo que  ofreciera budines en la empresa donde  trabajaba. La primera venta fue de treinta deliciosos Budines.
Eso me motivó; fui incursionando en más sabores, de maracuyá, de chocolate, de arequipe, y todo hecho por mi, desde las mermeladas hasta los budines. Eso fue la sensación. 



El 22 de abril Martícumplía su primer añito, y le hice una torta cuyo motivo fue El principito, hice cupcakes. Fue mi primer trabajo de pasteleria, !todo quedo hermoso! 
Yo si había estudiado algo de  gastronomía, pero solo llegue hasta comidas tipicas colombianas, nunca había estudiado repostería.

El día del cumpleaños de  mi mamá  le hice una torta con un ramo de flores de mantequilla, !ella feliz! me dijo: Vanessa eso es lo suyo. 
               Fue asi como inicie mi carrera de Pastelera.

Ahora he incursionado en  Repostería y estoy aprendiendo a moldear con chocolate.
El año pasado por ejemplo participe en un concurso de  repostería a nivel nacional, la temática era mundo de fantasía. Ocupe el cuarto lugar.
La torta  fue de chocolate con frutos rojos y gustó mucho el sabor.


Lo triste es que a veces la gente no valora el trabajo, eso me ha costado lágrimas. 
Hay  tortas tan elaboradas que me llevan dos días completos haciendo solo la decoración, son muchas horas de esfuerzo, para llegar a un producto final. 
Pero bueno, es el aprendizaje de este sueño.

Me gusta ser minuciosa en mi trabajo, y garantizar un buen producto. 
No uso aditivos, ni conservantes, las frutas son frescas, los rellenos los preparo yo misma, el fondant lo hago la noche anterior.
Trabajo con la mejor harina que hay en el mercado, deja como resultado una  torta suavecita.
Mis  productos son  gourmet, tengo amplio catálogo de sabores, coberturas y rellenos.



Mi rutina
Me levanto le doy el desayuno a Martín y, me pongo a hacer las mezclas de las tortas, a veces. La mayoría debo  levantarme a las cuatro de la mañana  antes de que se despierte, y terminar el trabajo después de las nueve de la noche, cuando el bebé se va a dormir.
Siempre entrego el dia anterior a lo pactado, por lo que pueda suceder, un imprevisto poder solucionarlo.

Mi  gran sueño es:
Fundar una reposteria, pasteleria y chocolateria. Y, darle empleo a las madres cabezas de hogar.
Tener una pastelería donde se pueda ofrecer un espacio para que  las madres puedan llevar a sus hijos y que sean cuidados.
También darle empleo a las mujeres mayores, impulsarlas a que conserven su espíritu Joven.
Que seamos de ayuda mutua, las mayores  con sus saberes, las jóvenes con su energía.
Concluyo diciendo que:
!El Chocolate es alegría, es amor !


Este es el resultado de mi palabreo con nuestra talentosa y bella Pastelera, Repostera.
Gracias por abrirnos tu dulce Alma
Con amor: Elena L.







Perfiles: Marlene Obando

Hola soy Marlene Obando, Llanerita 100%. Allá, entre los límites del Guaviare y el Meta, nací hace algunos años, rodeada del calor humano característico de estas tierras. 
Desde niña mi pasión fue la moda.
Yo creo que mi papá me puso ese sello, él  quería que llegará una niña a su familia y solo nacían varones. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, llevo una máquina de coser de cinco puntadas y dijo: como esta vez si es la niña, le traigo la máquina de coser para que le haga la ropa. Esa máquina todavía existe en mi casa.

Tengo muchos recuerdo lindos de mi niñez, en esos llanos inmensos corriendo detrás de las terneras, enlazandolas, trepando a los árboles,la vida era solo juego para mí. Fueron tiempos muy bonitos. 
Recuerdo que de niña quería una muñeca, de esas que cuando se acostaban cerraban los ojos, en el pueblo solo vendían las de los ojos pintados, entonces mi mamá me la mandó a traer del puerto de Buenaventura. 
!Ese vivir en el campo tan  llenos de inocencia! 

Vivíamos en una vereda y, para salir a Puerto Concordia, (Un pueblo tan pequeñito que ni siquiera existía en el mapa de Colombia. Fue después de los años noventa con la oleada de violencia que vivió nuestra patria, que apareció en el mapa), lo hacíamos en canoa; nuestro medio de transporte  por excelencia era en una canoa hecha de madera. 


Ser Canoero es un oficio duro, Ellos(los canoeros) se internan en  la selva, tumban un árbol grande, lo tallan  hasta darle la forma y luego  le instalan el motor. 
Allí, a una hora de distancia navegando sobre los ríos Ariari y Guaviare, nos instalamos la familia en pleno para asistir a las actividades religiosas y para ver otros rostros en el pueblo. Ese era el único medio de transporte, y de supervivencia. La mayor parte de nuestra alimentación  era del rio.



Los domingos se salía al pueblo a mirar gente diferente, porque en semana siempre se veía lo mismo.

Cualquier día mi papá decidido que para los hijos ya no había más estudio, los retiró de la escuela y se los llevó a trabajar con el. Para mí por supuesto que no había posibilidades, porque “las mujeres para que estudiar”, yo estudié con ellos hasta segundo de primaria.

Tenía nueve años y el más alto ideal de moda al que podía alcanzar era la modista del pueblo, era mi referente. 
Mi mamá tenia de amiga a la modista de Puerto Concordia y juntas asistían a la misma iglesia, un domingo “Perla del Otún"- así se llamaba la modista- le dijo a mi mamá: la niña tan grande y sin estudiar, déjamela  yo la pongo a estudiar y, usted cada  fin de semana la ve.  Yo feliz porque a mí me encanta estudiar. Allí me quedé, recuerdo que solo llevaba el vestido de salir los domingos puesto. 
En ese tiempo no pensaba que existían pasarelas, ni modas, ni nada, pero yo estaba preocupada pensando ¿con qué ropa iba a ir a estudiar? si  solo tenía el vestido "dominguero" puesto y nada más.


Así como un hada madrina de un cuento.
Sucedió que al día siguiente la modista me dijo: Marlene, báñese que nos vamos para la escuela. En el baño solo pensaba que me iba a poner el mismo vestido del dia anterior. Y, !Oh sorpresa! cuando salí me encontré un vestido hermoso que ella me había hecho.  Al parecer se quedó toda la noche cosiendo; me había confeccionado dos vestidos sin haberme tomado ni una sola medida.  Esos vestidos los amé, hasta me tocaba ponerme un top por debajo de lo transparentes que se volvieron de tanto usarlos. 

Viviendo con la modista me quedé hasta que terminé la primaria en la Concentración escolar Puerto Concordia.
Los domingos a la Iglesia, a encontrarme con la familia y a  cantar tocando las maracas.
Mi papá cuando salía al pueblo me visitaba y me daba un billete de 500 pesos para toda la semana,  yo era inmensamente feliz.

Ella me inspiró, era como toda una duquesa y enseñaba mucho de glamour
 “Mery del Otún”, nunca supe su apellido, cosía por horas y horas, yo la miraba embelesada. No perdía un solo detalle de sus movimientos, cuando llegaban las clientas, como las atendía, como tomaba medidas,como trazaba y cortaba. Ella era una señora muy elegante, se vestía muy bien, como toda una doncella, y sabía mucho de moda. Era mi admiración; sobre todo porque  a mi mamá nunca la vi arreglándose frente a un espejo, siempre en la cocina, trabajando, limpiando 

Yo estaba acostumbrada a los juegos de niños, a brincar con mis hermanos, a jugar con trompos con balones, con tierra , con carros. Mery del Otún salía y me veía jugando y, se escandalizaba, me entraba, me decía: esos no son modales de niña, una niña está en la casa aprendiendo a bordar, a coser, a mantener su ropa limpia. 

Recuerdo que para esa época llegó el auge de los zancos de madera al pueblo. Me las ingenié para hacerme mis zancos. Solo eran los niños quienes montaban, para las niñas eso era prohibido socialmente.A mi no me importaba mucho, salía y me gozaba los zancos al escondido de mi cuidadora, hasta que me descubrió; entonces ella cogió mis sancos los partió y los metió al fuego, argumentando que eso no era para niñas, que !como se me ocurría que una señorita iba a estar por ahí encaramada en unos zancos! Y me dijo: si es que está muy desocupada y tiene mucha energía para gastar, venga yo le doy oficio, venga le enseño a coger rueditos; y ella en esa lucha de enseñarme "modales".


Claro que como a mí me gustaba la modistería, pues lo hacía con alegría. Me entretenía mirandola, aunque  no me dejaba tocar las máquinas, imagino porque yo era muy pequeña. 

Un día le pedí  a Mery del Otún, que me regalará un retazo para yo hacer un vestido,  ella me regaló una seda china, si quiere le ayudo- me dijo -    yo lo hago sola-respondí. 
Y empecé a medirme como veía que lo hacía ella con las clientas, y a trazar, a cortar... pues vaya que ese vestido me quedo bonito. Recuerdo que era de talle bajo, con escote corazón y de tiritas. La modista toda sorprendida  me dijo: está muy bien, pero las damas no muestran los hombros (Siempre con eso prejuicios). ¿Que hacemos? -me dice- yo le respondí: regálame otro pedazo de tela, entonces hice un chaleco, manga bombacha. Mi vestido era color mostaza, con chaleco blanco y ese fue mi regalo de cumpleaños número diez.

Hasta que mi papá  se compró una casa en el pueblo y de nuevo fui a vivir con la familia. Fue un cambio total, mis hermanos y yo ingresamos a estudiar juntos, ellos pendientes de mí, sobre todo uno que  tiene un alma maternal; yo metía al baño, cuando salía ya tenía el uniforme planchado, el desayuno hecho, me peinaba, me cuidaba.



A mí nunca me asignaban nada para hacer en casa, mis tres hermanos se encargaban de todo, en tanto que yo si hacía algo era porque quería; entonces me quedaba todo el tiempo para mí, para mi creatividad.
Recuerdo que a los 10 años me hice una falda de "diseño auténtico" y fui motivo de inspiración, y muchas mujeres en el pueblo replicaron la falda.


Llegó el momento del asombro.
Se fue incrementando la violencia en el país y se tornó muy complicado el orden público, llegaban a las casas y, la orden perentoria era que todos los jóvenes tenían que “reclutarse” a la fuerza. 
Mi papá muy asustado pensando en mis hermanos y en mí,en lo peligroso que era que me raptaran, me mando a Santa Fe de Bogotá, a la casa de unos  amigos. Eso fue para mí como volver a nacer. 

Para la época y según las costumbres de mi pueblo, yo tenía  un novio con planes de matrimonio. La verdad yo si quería tener novio, pero no casarme, tenía 13 años. 
Y llegué a Bogotá, un mundo lleno de sueños y colores diferentes. En Puerto Concordia, solo había un televisor en la tienda y veíamos de lejos las noticias y alguna telenovela de turno, hasta que lo apagaran.

Fue llegar a una casa donde el televisor estaba disponible las 24 horas. A las chicas de esa casa les encantaba la moda, ver las pasarelas, y los canales de Moda europea. Por supuesto que yo sabía que existía Europa, porque en la escuela nos hablaban de ella, pero desconocía ese mundo mágico de la moda. 

Es imaginarse como a los 13 años, apenas empecé a descubrir el mundo.
Las pasarelas europeas son muy extravagantes, de mucho espectáculo, en ese mes que estuve  en Bogotá mi mente cambio. Regresé sin ganas de novio, y con el alma llena de sueños. 
Pensé en todo el mundo que había para  explorar, entendí que casarme era marcar un límite para mis sueños. Entonces me replantee la vida, mi mundo sería la Moda. 
Seguiamos como familia  trabajando y luchando por sobrevivir; hasta que mi papá vendió la tierrita, compró casa en Bogotá, y emigramos a la ciudad capital.
Tenía 14 años cuando llegamos a Bogotá
Caminando con mis hermanos las calles para conocer la ciudad, cualquier día no encontramos con un letrero que decía: "Se necesitan operarios", allí, conocimos uno de mis hermanos y yo la vida laboral en una empresa de confecciones. De día trabajamos y de noche validamos el bachillerato.
Fue mejorando la economía familiar, mi papá muy poco nos visitaba. Cumplí mis 15 años,  me hice una mujer grande.

A los 19 años,  conocí a quien es  mi esposo  y el padre de mis hijos; Vivimos tiempos hermosos, nació mi Hija Nicole, luego Víctor Manuel.
En Bogotá  mi esposo y yo fuimos  guardas de seguridad, entre otras muchas cosas.
Luego emigramos a Armenia, allí conseguimos un espacio pequeño y montamos una tienda de Víveres, siempre  "rebuscando" la vida de una y otra manera. Fui voceadora de prensa. Madrugaba a vender mis periódicos y luego a confeccionar en dos máquinas que teníamos , esa fuerza llanera en mi sangre me impulsaba a seguir adelante. 


Pero como las historias se repiten, me llego la hora de vivir lo que un día vivo mi madre. Yo que siempre fui testiga de su dolor, de su sometimiento. Una mujer que se atendió los partos sola, que luchó por sus hijos pese al desprecio de su esposo, del abandono, de los malos tratos, hasta que un día logró su independencia. Y bueno, me llego la hora de luchar sola. 
Empecé a estudiar en el SENA Diseño de Modas, en el año 2010, era jornada todo el día, mi esposo en la tienda con los dos niños. Pese a que yo madrugaba para dejar mucho adelantado y poder ir a estudiar, ya era "la mujer mala" que no atendía al marido porque ya no estaba en la casa. Se llegó el día en que él se cansó de eso y me puso a elegir:  el marido o el estudio?  Elegí el estudio.
El se fue a vivir a Medellín. En la casa de mis suegros me siguieron apoyando con el cuidado de los niños. Yo seguí estudiando.  La tienda fue de mal en peor, hasta quebrarse, tuve que ir a vivir a la casa de mis suegros, la situación económica empeoró.

Me tocaba caminar hasta el SENA dos horas de ida, dos de regreso. EL SENA es gratis, si; pero te toca rebuscarse la comida, los pasajes, los materiales de trabajo.
Estudiaba con miles de dificultades, desde no tener cómo imprimir un trabajo, hasta no tener pasajes ni comida. Pero tuve la buena voluntad de mis compañeros y de los docentes. 
Hasta que alguien me contó que el SENA  prestaba  bicicletas y daba un  aporte económico a  sus estudiantes. Eso me facilitó mucho la vida,  con el dinero  le daba comida mis hijos, e iba y venía en bicicleta a estudiar cada dia.  
Yo sufrí, también me gocé cada minuto de mi formación académica. Armamos grupos de estudio, participaba en concursos de diseño, el SENA, me abrió las bodegas de insumos para mis materiales de trabajo.



Mi esposo hizo vida en Medellin,  y muy poco nos visitaba, cuando  lo hacía era solo para criticar mi estética y mi forma de ser, se deleitaba en  despreciarme, yo me sentía morir de dolor. Aguantaba todos esos desprecios, los desplantes en silencio. 
Era la época  en que debía presentar  mi proyecto de grado, tenía que concentrarme en ello. Me fui a Bogotá con los niños, mi familia materna fue  mi apoyo.
En mi  trabajo  descargue mi rabia, mi tristeza, mis frustraciones; me inspire en la segunda guerra mundial y en Hitler -no en su lado de maldad- si en la determinación y la fuerza que mostró para lograr lo que soñó.  Me decía: tengo que tener esa fuerza, esa determinación.


  
Y, a Armenia, a presentar mi proyecto. 
Eran los ires y venires de la vida con los niños, el tener que viajar constantemente de Bogotá a Armenia, la economía a resolver cada día.  Después de tantas luchas nunca logre graduarme. Me quede con los saberes, con la experiencia, con las amigas;  se que ante una necesidad, puedo acudir a ellas.



Pasaron los años y  reanude mi relacion con mi esposo y,  aterrice en Medellín. Busque trabajo cerca a la casa y al colegio de mis hijos,  arranque de nuevo, en el barrio Castilla con dos hijos.

La problemática social es muy fuerte en esta ciudad; hay lugares donde se incrementa más y castilla es uno de ellos. Buscábamos como familia  maneras para progresar, para mejorar la economía, entonces  compramos  dos  maquinas de confeccion e inicie un taller en mi casa. 

Un día cualquiera alguien me habló del corregimiento San Cristóbal.
Me enamore de este territorio, fue un amor a primera vista. Acá nos quedamos y nació mi hijo Isaac.




                                                     Nace metamorfosis 

Desde la necesidad de cambio, de transformación. 

Creo que Metamorfosis nació desde que me quede en el pueblo con la modista, allí inició mi transformación.
Siempre trabaje en otras cosa, pero regresaba a mis sueños, esos que alimente desde niña.

Estudiando en el  SENA, nos pidieron crear nuestra marca, yo quería un nombre que me definiera, estaba en  un momento de mi vida de caos familiar, del dolor. Fue entonces cuando me encontré con las diferentes clases de mariposas, sus colores, sus transformaciones. La  metamorfosis de las mariposas, eso es lo que quiero para mi vida- dije-.

Me obsesione con Metamorfosis, dado que mi vida es eso, una constante transformación, es ese avanzar y retroceder. Metamorfosis es esa fuerza que me impulsa a seguir.
El logo desde el principio siempre fue el mismo la silueta de una mujer que se funde con la mariposa.

 !Es este sueño que me impulsa cada día a buscar horizontes a expandirme y volar!

Mi sueño es: 
Que todas las personas puedan vestir de diseñador, no solo las personas con dinero; que mi moda sea asequible a todos los estratos socio-económicos. 
               Yo se que este trabajo es de paciencia y dedicación.
Yo sueño con ser emocionalmente poderosa, y por medio de mi arte  ser un referente de moda. Quitar del imaginario social eso concepto de la moda como un asunto banal,en tanto si algo que nos caracteriza  como humanidad, nos define.


Sueño asi mismo con tener un taller inmenso donde  pueda motivar a las  mujeres a generar su propia economía, que todas entendamos  que de los saberes  se puede vivir.
Con mi sueño he participado en ferias y pasarelas, he expandido la marca, que dicho sea de paso tiene una connotación afrodescendiente, esta siempre va ha estar presente en mi vida y en mis creaciones.
Trabajo con telas exclusivas traidas de Africa.


Linea afro de: Metamor Fosis
Modelo:  Verónica Modelo

Diseñadora: Marleny Obando Nieto




De mi palabreo con la Hermosa Marlene Obando, en el parque, en su taller o tomando un cafe.
Gracias hermosa dama por abrirnos tu Alma.
Muchos exitos en tu vuelo de mariposa.
Con amor Elena L.

PERFILES. BLANCA LIBIA SIERRA

Lo bonito del campo es que todavía somos de puertas abiertas, que te puedes levantar a las 5 de la mañana abrir la puerta de tu casa y, sentarte a tomar un tinto mirando amanecer en completa tranquilidad. 
Mi nombre es Blanca Libia Sierra y vivo en la vereda Boquerón, del Corregimiento  San Cristóbal.
Fui nacida y criada en la vereda la ilusión; desde que tenía tres años de edad trabajé al lado de mi papá en la huerta, yo ayudaba a sembrar, a recoger las cosechas, a cuidar  las vacas y los caballos. Fueron tiempos muy lindos, la vida en el campo es hermosa, recuerdo que con mis hermanos jugábamos y nos divertíamos mucho.
Desde niña soñaba con estudiar, mis padres eran muy "chapados a la antigua", y no me pudieron dar  estudio, consideraban que la mujer tenía que casarse, tener hijos y servirle al esposo.
Estudie hasta que tenía 11 años, en la escuelita de san José de la Montaña.
Yo fui muy rumbera y bailarina, también me gusto la labor social. Desde los doce años estuve   en grupos juveniles. Ya más grande  organizaba campeonatos de microfútbol, y la cancha de San José se llenaba de audiencia, se reunían hasta 120 hombres para los campeonatos, lástima que ahora no haya quien motive ese deporte.
Cuando me casé, a los 23 años, viví en la vereda San José,  ahora que me divorcié; me radiqué en Boquerón.

Mi papá y mi mamá me enseñaron a trabajar ...
Yo me case creyendo que el marido era quien nos sostenía, era lo que culturalmente en mi región se usaba y, me estrellé, porque me encontré con un compañero diferente al que yo pensé. Pero como desde siempre fui trabajadora eso no fue un impedimento,  yo hice arepas, tamales,tortas; y me conseguía mis propias cosas, por eso no me dio tan duro cuando me separe yo estaba enseñada a conseguir mi sustento.


A los 36 años me diagnosticaron cáncer de mama grado 3, estuve por espacio de cinco años pasando por quimioterapias, cirugías, tratamientos; fue un proceso doloroso, de ello aprendí mucho.
En mi familia el 80% de sus integrantes han muerto de cáncer, era aceptar que a mi tambien podia tocarme. En esos días me di duro contra el mundo, fue a partir de allí  que empecé mi transformación como mujer, como persona.
Ya  para entonces el esposo no era acompañante, mucho menos solidario, por fortuna tuve el acompañamiento de  mis hermanos y a mis padres.
Tenía un miedo inmenso a divorciarme, creí que no lo iba a superar. Y si, lo logré, superé tanto la enfermedad como la ruptura de mi matrimonio. Ahora me siento 100% libre de la enfermedad, supere la enfermedad y superé a mi pareja, hace tres años me separe.

Más allá de tener un cartón es adquirir conocimientos.

Hace un año me presenté a la Escuela Busca  a la Mujer Adulta,  estoy feliz estudiando mi bachillerato, me  va muy bien académicamente, esa duro ese mundo con tanta diversidad de edad, de oficios, de problemáticas sociales. Con todo entiendo la importancia de esta oportunidad y me esfuerzo. Yo trabajo todo el día desde 5 de la mañana , y en la noche me dedico a hacer tareas.

Si Dios quiere cuando me gradué de secundaria, estudiare Tecnología en Gestión Comunitaria.
Estudiar  es un sueño que tenía desde la niñez.

Lo que más valoro del campo es la tranquilidad.
Yo veo que las dinámicas del territorio han cambiado, es ver los procesos que se instalan que no nos favorecen mucho; cuando al campo lo atacan con gente citadina, y a los citadinos los meten en jaulas; ni los unos ni los otros tiene futuro. Eso es lo que pasa en nuestro corregimiento.

¡Cuando doy mi palabra la cumplo, entendiendo que si tu haces las cosas con amor, todo te sale bien!
 Hago parte de la junta de acción comunal La Iguaná; donde trabajamos varias mujeres y tenemos muchos tropiezos, dado que las mujeres siempre generamos barreras, y construimos distancias las unas de las otras; culturalmente no estamos capacitadas para construirnos.
Hoy después de tantos ires y venires, puedo decir que me gusta y amo lo que hago, porqué lo hago con amor.
 Ahora vivo con mis dos hijos y soy inmensamente feliz.


Yo sueño con
 Ser una mujer independiente, tener mi propio negocio.
Sueño con tener en mi finca una casa de eventos.

De mi palabreo con la hermosa y poderosa mujer Blanca Sierra, esa, la que vive en las laderas de la Serranía de las Baldías. 
Gracias bella por abrirnos tu alma, por impulsar esta fuerza femenina en nuestro territorio.
Con amor: Elena L. 


El futuro de las ciudades se debe consolidar desde el arte y la apropiación de los espacios publicos.

Se dice que, un principio clave para el buen desarrollo de cualquier proceso es que todos los participantes deben dejar de lado los prejuicios para escuchar y aprender los unos de los otros sin limitaciones estamentales o de clase. 

Medellín 12 de diciembre de 2018
 Centro de Convenciones Plaza Mayor
 Pabellón Amarillo.
Desde la Revista Letras Vinotinto, les contamos nuestra percepción de la gran fiesta de colores mágicos: Feria de Formación Artística y cultural 2018, auspiciada por la Secretaría de Cultura Ciudadana, y ejecutada a través del Programa de la administración Municipal Planeación Local y Presupuesto Participativo
A la misma asistieron un total de 2.500 personas de las diferentes comunas de la Ciudad, todo un sueño lleno de multiplicidades del ser y su manera de habitar nuestra Ciudad. 
Gran satisfacción nos genera ver que los escenarios de Participación Ciudadana en Medellín se han ido transformado en auténticas descripciones de futuros posibles. 
A menudo nuestra visión tanto de País, como de ciudad se aleja de una realidad puntual: El futuro está en el legado que dejemos a las nuevas generaciones. Cabe aquí plantearnos la pregunta ¿hacia dónde estamos encaminando los sentires, las pasiones de nuestros niños y niñas? 
La respuesta sin duda está en saber planificar usando métodos adecuados, y de este modo emprender acciones que puedan ser útiles en la construcción permanente de transformación. 


La Feria de Formación Artística y cultural 2018, con los 22 talleres y sus 19 representaciones artísticas, brindó la oportunidad de evaluar los posibles impactos que a nivel de cambios estructurales en la ciudad puedan lograrse. 
Fue por tanto un lugar para el encuentro que ayudó a potenciar nuestro sentido de pertenencia ciudadana, nos alienta las ganas de luchar por un mundo mejor, e incursionar en el campo de la sostenibilidad social, a largo plazo. 
 Asistir el pasado 12 de diciembre del 2018, a Plaza Mayor y ver el derroche de arte, alegría y color, que las comunidades son capaces de desplegar, ver así mismo la inclusión de las comunidades en los procesos de transformación; es entender que se puede ofrecer un nuevo camino por el que transitar, es abrir un abanico de innumerables ventajas que desde el arte y la cultura se pueden gestar, transitar y expandirse; Es introyectar en el imaginario de los y las ciudadanas la importancia de expresar sus sentires. 

Durante la Jornada se pudo evidenciar la relación directa con las aspiraciones culturales y artísticas de las 22 comunas de Nuestra Ciudad y el deseo de reflejar y proyectar futuros deseables, que pueden ser usados como referente en los procesos de planificación de un gobierno más justo, más amplio, más acorde con las aspiraciones de sus gentes.

¿Qué podría ocurrir, de darse estas expresiones artísticas en un margen ampliado en las Comunidades? 
Encontramos que como ejercicio para el cambio y la transformación social estos espacios son  útiles, en tanto que ayudarían a desarrollar nuevas estrategias dentro de las mismas comunidades para impulsar el desarrollo, a nivel Ciudad. 

 Finalmente, la mayor importancia de este evento reside en su capacidad de replica, de encontrar el debido Eco en las comunidades y encausarlas a la hora de tomar decisiones cuando de priorizar los recursos de Presupuesto Participativo se trate. 
Con este tipo de acciones se pretende dotar la ciudad de la fuerza para gestionar desde el arte y la cultura, incrementando con ello la capacidad de trascender como sociedad e ir cerrando brechas de inequidad.


 Aplaudimos por tanto desde este medio de comunicación, esta apuesta por hacer de Medellín una ciudad más incluyente. 
 Con Amor: Elena

Perfiles: Vanessa Torres Alvarez

!La vida sin dulce, no puede llamarse Vida! M i nombre es Vanessa Torres Álvarez Y, me siento totalmente orgullosa de mi tierra.  ...