PERFILES, María Isabel

Este bus va a París
El pasajero cuando se sube al bus, confía en que lo voy a llevar a su destino y yo me hago responsable de ello.


“ufff..., esto si queda más lejos que París” fue la exclamación del  cura Rogelio al apearse de la mula que lo había llevado en el año 1946, desde el parque de Bello al naciente barrio,para oficiar una misa; así se quedó: París.

Allí,  donde decenas de miles de familias viven en apretadas casas de ladrillos aferradas precariamente  a la tierra.- Los más pobres, viven en un entorno cada vez más degradado-,donde la densidad de la población ha llevado a apiñar las viviendas en todo pedazo de terreno disponible, donde ningún lugar está demasiado lejos.

Desde allí,  descendiendo por  las peligrosas y empinadas  curvas. -Calurosas en los días de sol.  Empantanadas cuando hay lluvia-, al volante de un bus va María Isabel, mejor conocida como Maritza. Yo, la espero en el centro de la ciudad cerca a la plaza  Botero. 
Segura de sí misma  parquea con impecable perfección,  yo abordo el bus por la puerta trasera y me acomodo en el asiento de “los patos”, 

Saludo, tomo fotos, Ella me sonríe y me dice ¿cuénteme, de que se trata todo esto? Le cuento de la revista. Satisfecha con mi repuesta sonríe.
- Ahora cuénteme usted.
- ¿Qué le cuento?
-De su vida.
- No hay mucho que contar, responde.
Una se preguntaría. ¿Porque María Isabel, escogió esta profesión?Le pregunto: ella responde: Para cumplir un sueño que tenía desde niña. Siempre me soñaba al volante de un bus; por ello sin reparo  lave y "aliste"  carros desde muy joven. 
Allí realizando ese oficio conoció a su compañero de luchas  y alegrías  quien ha sido un padre para sus dos hijos y con quien tiene una hija. Para ella su razón de ser y sentir son sus hijos.
“Los límites se los pone una misma”
No le gusta hablar mucho de su pasado, pues sabe que la vida es  como cada quien la viva.
 “Una es quien se da su lugar y vive su vida” Yo siempre salgo pensando en la mujer embarazada o con un bebe en brazos, el viejito con el bastón, el niño que no quiere pasar por debajo. Por eso  nuca me dejo coger de la tarde, para darles ese tiempo a ellos. En la empresa nos enseñan que la razón de ser es el cliente, lo que sucede es que hay compañeros que no acatan al norma  y siempre van cogidos de la tarde y el pasajero es quien paga su tardanza.
El pasajero cuando se sube al bus, confía en que lo voy a llevar a su destino y yo me hago responsable de ello.
"Mujer tenía que ser”. Pienso en este tópico misógino, mirando conducir a María Isabel.
En realidad, seamos hombres o mujeres, conducir es más complicado de lo que parece. Ella lo hace a la perfección, mira el retrovisor  mientras va contando historias.
En su puesto de trabajo, cabina de comando o como quieras llamarlo, tiene una pequeña imagen de la virgen, varios compact disk de los años sesenta, una toalla para secarse el sudor de los ojos y la frente.
“La mejor música  -dice-  esa que escuchábamos en la voz de Colombia”
Mi familia era numerosa, ocho hijos, yo fui la mayor de las mujeres, me hicieron fiesta de quince, humildemente; no como ahora  que son  en salones y todo eso. No. Humilde, en casita con serenata de cuerda  y todo; recuerdo una de las  canciones: Madrigal,  bonita. A mí me gusta toda la música, menos el regeton.
Creo que los límites siempre se los pone una misma. Si eres bueno, da igual que seas mujer o que seas hombre. En mi caso mis compañeros siempre me han respetado muchísimo. Ellos opinan que soy pasiva y decente para manejar.


-¿Cree que el interés de las mujeres por la conducción de buses va en aumento?
- Sí. Al igual que en otros Oficios  siempre ha estado más vinculado a los hombres, aunque hoy en día cada vez hay más mujeres. Ahora todo está cambiando, por ejemplo acá en la ruta hay tres mujeres conductoras, ahora se las presento cuando llegamos al parqueadero.
Va conduciendo en tanto que va señalando lugares. Acá, estaba la escuela donde estudie hasta quinto de primaria, ¡eso si nos tocó voliar quimba!, como dicen.
  A nosotros no nos daban pasajes  y! vaya que nos atreviéramos como los muchachos de ahora a pedir que nos llevara un bus!Creo que es un tema de educación. Desde que somos pequeños nos educan, dependiendo de si eres hombre o mujer, de diferente manera. Pero yo siempre he contado con el apoyo de mi madre, mi padre siempre me tiro duro, no me podía ver en la calle porque me pegaba. En cambio mi mamá siempre ha estado presente, cuando mi hija de trece años quedó embarazada fue mi apoyo. Yo sí sé que la ley  condenan estos casos y tome cartas en el asunto, embarazar a una niña es un delito, lo que pasa es que  no se le debe dejar tomar ventaja a nada. Hay que actuar antes de que sea demasiado tarde.
La ruta va de regreso, ella va tomando confianza y cuenta  historias  más familiares, de sus hijos de sus nueras, cumpleaños, satisfacciones y tristezas. Mientras el sol va  descendiendo,  se seca el sudor. Yo  me preparo a bajar del bus.  El cielo se ha  oscurecido.
Me despido mientras pienso: todos los días de sol a sol, María  Isabel  recorre estas mismas calles barridas por el viento, Y llega en su bus a Paris una vez  y otra vez.


De mi palabreo con Maritza, abordo de la ruta 282-288
Gracias hermosa dama por abrirnos tu alma. Gracias por el tour por las calles de Paris
Con amor: Elena L



                                                                               

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buenos Aires

Colaboración, Silvia Vásquez.   Brillan los pétalos de una flor pesada al amanecer. Unas cuadras más al fondo, el río marrón acaricia las or...